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Generosidad

lunes, 01 de junio de 2015Generosidad Nº3 - Junio 2015

Boletín digital informativo sobre género y discapacidad

América Latina

CIMUDIS, Círculo de mujeres con discapacidad

01/06/2015

Las mujeres dominicanas con discapacidad organizadas desde finales de la década de los noventa en torno al Círculo, trabajan activamente por hacer valer sus reivindicaciones ante los poderes públicos y la sociedad. Cristina Francisco Reyes es la actual presidenta del Círculo de Mujeres con Discapacidad de República Dominicana (CIMUDIS), organización creada el 28 de marzo de 1998. Se trata de la primera entidad de mujeres con discapacidad de este país latinoamericano que agrupa a todas las discapacidades (mujeres sordas, ciegas y con discapacidad física y orgánica).

Cristina Francisco Reyes es la actual presidenta del Círculo de Mujeres con Discapacidad de República Dominicana
 
Entre sus líneas de trabajo principales se encuentra impulsar iniciativas para el desarrollo del liderazgo  y la formación de las mujeres con discapacidad. También CIMUDIS desarrolla proyectos dirigidos a que las mujeres con discapacidad conozcan sus derechos. Esta entidad cuenta con una Junta Directiva, un Consejo Facultativo y con Núcleos Regionales desde donde promueven actividades en los municipios. 
 
En República Dominicana, de acuerdo al último censo de población y vivienda, el 12.3% de la población tiene discapacidad. De ese porcentaje, el 50% está formado por mujeres, lo que supone más de seiscientas mil mujeres con discapacidad en todo el territorio nacional. 
 
B.G.: ¿Cuáles son las principales líneas de trabajo  del Círculo de mujeres con discapacidad de la República Dominicana? 
 
C.F.: Entre nuestras líneas de trabajo principales se encuentra impulsar iniciativas para el desarrollo del liderazgo y la formación de las mujeres con discapacidad. También trabajamos para hacer visibles a las mujeres con discapacidad. El hecho de que podamos incorporar a las mujeres con discapacidad en diferentes espacios para que puedan  hacer valer sus demandas para nosotras constituye una de las principales acciones. 
 
B.G.: En líneas generales, ¿cuál es la situación de las mujeres y niñas con discapacidad de la República Dominicana? 
 
C.F.: De acuerdo al último censo de población y vivienda de la República Dominicana, el 12.3% de la población tiene discapacidad. De ese porcentaje, el 50% está formado por mujeres, lo que supone más de seiscientas mil mujeres con discapacidad en todo el territorio nacional. Estamos hablando de una población bastante amplia, formada por mujeres, niñas y adultas mayores con discapacidad, sobre todo si tenemos en cuenta que el número total de habitantes de nuestro país ronda los diez millones. Los problemas fundamentales son el desempleo, la falta de acceso a la formación, escasa participación política. Todo esto viene de la mano del bajo nivel formativo de las mujeres con discapacidad en general. Existe la clara desventaja de no tener la oportunidad de acceder a un cargo político desde donde sí sería posible reivindicar e incidir en las políticas públicas. 
 
B.G.: ¿Cuáles es la situación de las mujeres y niñas con discapacidad respecto a la violencia de género en su país?
 
C.F.: En la República Dominicana, como ocurre también en otras muchas partes del mundo, el problema de la violencia está en aumento. Cuando hablamos de mujeres, de niñas y adultas mayores con discapacidad, el fenómeno de la violencia es especialmente preocupante, aun cuando no tenemos datos estadísticos al respecto. ¿Por qué ocurre esto? Sencillamente porque nos encontramos en una situación de mayor vulnerabilidad a las violaciones, a los incestos y al maltrato y esto se agrava ante la dificultad que hay a la hora de presentar una denuncia. Hay que tener presente que en muchas ocasiones es el padre u otros los miembros de la familia quienes ejercen violencia. Es el mismo entorno que supuestamente cuida y protege a la mujer, el que la maltrata. En los casos en los que la violencia no es ejercida por la familia, es una persona allegada quien perpetra el maltrato. Y si la persona que cuida a la mujer, o de la que depende en muchos aspectos, no quiere ir a denunciar, el delito queda silenciado, queda en el olvido, pero esto no quiere decir que ese maltrato no exista. 
 
B.G.: Ante esa situación de violencia intrafamiliar, ¿cómo responde el estado?
 
C.F.: Una de las principales demandas que hemos dirigido al ministerio de la mujer, ministerio que cuenta con programas para abordar situaciones de violencia de género, es que tenga en cuenta a las mujeres con discapacidad con el objetivo de hacer disminuir esta violencia. Es preciso crear las condiciones para que existan mecanismos accesibles de defensoría, de orientación o de demanda. Por ejemplo, en las fiscalías hay barreras arquitectónicas pero también hay desconocimiento de la situación que sufren las mujeres con discapacidad por parte del personal de justicia. Precisamente CIMUDIS tiene la carga enorme sobre sus hombros de luchar para lograr que disminuya esa violencia incidiendo en las mujeres más jóvenes, en esas niñas que crecen en una sociedad violenta que no respeta ni valora a las mujeres con discapacidad. 
 
B.G.: El código penal de la República Dominicana  introdujo hace pocos años el concepto de “feminicidio íntimo”. ¿Cómo se aplica este tipo penal y cómo afecta a las mujeres y niñas con discapacidad?  
 
C.F.: En mi país se habla de feminicidio íntimo o de violencia en la pareja, para aludir a la violencia ejercida por el esposo o el compañero. Este tipo de violencia afecta también a las mujeres con discapacidad. Hay que tener en cuenta que para la sociedad en general las mujeres con discapacidad son mujeres que no tienen pareja, que no tienen vida sexual y que no pueden mantener una relación como puede hacerlo cualquier otra persona. Estos prejuicios llevan a desconocer esta realidad. Las mujeres con discapacidad no estamos incluidas en las estadísticas y esto quiere decir que no somos tomadas en cuenta. Hoy por hoy no podemos saber qué cantidad de mujeres y niñas con discapacidad son violentadas o pierden la vida asesinadas por sus parejas. Nosotras sabemos que los casos son numerosos. Lamentablemente tenemos que llamar la atención ante el estado para que esta situación cambie. 
     
B.G.: ¿Por qué está en Ginebra? 
 
C.F.: Estoy en Ginebra ante el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas justamente como parte de la sociedad civil, representando y defendiendo a las mujeres y niñas con discapacidad. Queremos lograr, con el apoyo y las recomendaciones que emita el comité, que el estado dominicano preste atención a esta población y no solamente a las mujeres con discapacidad, sino a todas las personas con discapacidad de mi país. Yo siempre puntualizo y defiendo que dentro de todo este sector de población, las mujeres y niñas se encuentran en una situación de mayor riesgo. Esta labor debe además continuar cuando volvamos a la República Dominicana y hacer que estas recomendaciones del comité se conviertan en una realidad.
 
B.G.: ¿Qué mensaje mandaría a las personas lectoras de este Boletín? 
 
C.F.: En República Dominicana hay un movimiento fuerte de mujeres con discapacidad que tiene el interés de mantenerse en contacto con las mujeres con discapacidad organizadas de España porque pienso que la unión hace la fuerza. Las similitudes son muchas en todas partes. En los países de la región hay mucha violencia y la manera de enfrenarnos a ella es, sin duda,  trabajando todas juntas.   
 
 
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