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Generosidad

lunes, 03 de julio de 2017Generosidad Nº26 - Julio 2017

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Reportaje

Sensibilización, detección y prevención de la violencia contra las mujeres con enfermedad mental

Un estudio de Fedeafes revela que las mujeres con enfermedad mental grave tienen entre dos y cuatro veces más riesgo de sufrir violencia machista

03/07/2017

La Federación de Euskadi de Asociaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (Fedeafes) acaba de publicar una investigación sobre violencia contra las mujeres con enfermedad mental. Este estudio pone sobre la mesa la realidad de las mujeres con enfermedad mental grave, que se enfrentan a un riesgo entre dos y cuatro veces mayor de sufrir violencia por parte de la pareja o ex pareja.

Portada de la guía/investigación sobre violencia contra las mujeres con enfermedad mentalAsimismo, la investigación de Fedeafes apunta que, en el caso de las mujeres con problemas de salud mental, se incrementa el riesgo de prevalencia de la violencia en los ámbitos familiar y sexual, entre otros tipos. Este documento recoge los factores que aumentan el riesgo de sufrir violencia y presenta propuestas para prevenir estas situaciones.
 
La violencia es un hecho muy frecuente en la vida de las mujeres: una de cada tres europeas ha sufrido violencia física o sexual procedente de cualquier persona, mientras que el 43% han vivido violencia psicológica dentro de la pareja. Siete de cada diez mujeres en el mundo sufrirán violencia física o sexual en algún momento de su vida.
 
La violencia contra las mujeres no solo comprende la ejercida en el seno de la pareja o expareja, sino también la que se produce en el ámbito familiar, así como la violencia sexual. Las instituciones vascas atienden a las mujeres que sufren estos tres tipos de situaciones. Cualquier mujer puede vivir una situación de violencia en algún momento de su vida. 
 
La gravedad, extensión y consecuencias de la violencia contra las mujeres ha provocado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la considerara, en el año 2005, un problema mundial de salud pública. La gravedad del fenómeno de la violencia en las mujeres con enfermedad mental va en paralelo, paradójicamente, a su invisibilidad social, que se plasma tanto en la escasez de estudios como en su exclusión de la agenda política a todos los niveles.
"Los factores sociales y estructurales que incrementan la vulnerabilidad frente a la violencia de las mujeres con enfermedad mental son: el estigma de la enfermedad mental, que provoca soledad y aislamiento; la menor credibilidad que se concede a su relato, la habitual ausencia de empleo y recursos económicos, y la inadecuación de los servicios públicos a sus necesidades"
Los factores sociales y estructurales que incrementan la vulnerabilidad frente a la violencia de las mujeres con enfermedad mental son: el estigma de la enfermedad mental, que provoca soledad y aislamiento; la menor credibilidad que se concede a su relato, la habitual ausencia de empleo y recursos económicos, y la inadecuación de los servicios públicos a sus necesidades. Por otra parte, los factores personales son: la falta de recursos propios para defenderse, la carencia de autonomía y la dependencia de otras personas, la menor autoestima y/o las mayores dificultades para establecer una pareja, que pueden generar relaciones inadecuadas.
 
Los factores que disminuyen el riesgo de violencia son: tener una red y apoyo social, tener un empleo y no estar en la pobreza. Existe una elevada vinculación entre la violencia y la enfermedad mental grave porque "muchas mujeres que tienen enfermedad mental grave sufrieron previamente, por ejemplo, en la infancia, violencia sexual y/o familiar".
"La violencia puede incidir, junto con otros factores, en que se desencadene una enfermedad mental grave. Muchas mujeres con enfermedad mental grave sufren o han sufrido violencia familiar, sexual o de pareja"
La violencia puede incidir, junto con otros factores, en que se desencadene una enfermedad mental grave. Muchas mujeres con enfermedad mental grave sufren o han sufrido violencia familiar, sexual o de pareja. Es frecuente que varios tipos de violencia se produzcan simultáneamente. El 26% de las mujeres con enfermedad mental grave ha sufrido violencia sexual en la infancia y una de cada tres la ha sufrido en la pareja. 
 
Por tanto, al trabajar con este sector poblacional es especialmente importante explorar el abuso sexual en la infancia y en la pareja. Haber sufrido agresiones sexuales puede incidir en que se manifieste una enfermedad mental. Haber vivido agresiones en la infancia puede incrementar el riesgo de violencia en la edad adulta. 
 
Detalle de la campaña de Mujer y Salud Mental de FedeafesEs por ello que resulta preciso conocer estos casos para prestar a estas mujeres un mayor apoyo, sobre todo psicológico. Existe un significativo incremento del riesgo de violencia cuando se produce un empeoramiento de la enfermedad mental. Los trastornos de la personalidad y las adicciones, así como los trastornos más graves, son las enfermedades que presentan un mayor riesgo frente a la violencia.
 
La culpa y la vergüenza que viven las víctimas con problemas de salud mental son barreras que les dificultan verbalizar su situación. Se cree menos a las mujeres con enfermedad mental cuando verbalizan una situación de violencia, y se les juzga más. Ser víctima de violencia acarrea graves consecuencias para las mujeres, máxime si se tiene una enfermedad mental. 
 
En este sentido, la investigación subraya que la asistencia psicológica especializada resulta imprescindible para ayudar a las mujeres con enfermedad mental a superar los casos de violencia vividos en la edad adulta o en el pasado. Además, este tipo de asistencia es el que prefieren las propias víctimas. 
 
Recibir una atención psicológica adecuada que aborde la violencia vivida desde un enfoque de género puede incidir favorablemente en la propia enfermedad mental. En general, existe un conocimiento escaso de los recursos públicos existentes para mujeres que sufren o han sufrido violencia.
"Es necesario visibilizar más la problemática de la violencia contra las mujeres con enfermedad mental y abordarla sistemáticamente con las mujeres. Las personas profesionales necesitan más formación e información sobre violencia en la pareja, violencia intrafamiliar y violencia sexual, así como sobre conocimiento de los recursos públicos existentes"
Es necesario visibilizar más la problemática de la violencia contra las mujeres con enfermedad mental y abordarla sistemáticamente con las mujeres. Las personas profesionales necesitan más formación e información sobre violencia en la pareja, violencia intrafamiliar y violencia sexual, así como sobre conocimiento de los recursos públicos existentes.
 
Los casos de violencia en la pareja, intrafamiliar y sexual son atendidos por los servicios de igualdad o bien por los servicios sociales, dependiendo de las diferentes instituciones. Existen recursos de acogida, servicios de atención jurídica y psicológica, y recursos de inserción socio-laboral. No es necesario haber interpuesto previamente una denuncia para acceder a los recursos. 
 
En el estudio se pone en evidencia que "los servicios públicos de atención psicológica para mujeres que han sufrido violencia no tienen personal preparado para atender a mujeres con enfermedad mental grave", así como que "los recursos de acogida no están preparados para atender las necesidades de las mujeres con enfermedad mental". El número de mujeres con enfermedad mental de diferente gravedad que acceden a los centros de protección es muy elevado, si bien muchas de ellas son expulsadas del recurso al no cumplir las normas de convivencia exigidas. Y es que "no existen instrumentos de coordinación estables entre la red de salud mental y los servicios públicos que atienden a mujeres en situación de violencia, y tampoco con las asociaciones".
"No existen instrumentos de coordinación estables entre la red de salud mental y los servicios públicos que atienden a mujeres en situación de violencia, y tampoco con las asociaciones"
Es necesario visibilizar más la problemática de la violencia contra las mujeres con enfermedad mental y abordarla sistemáticamente con las mujeres. Las personas profesionales necesitan más formación e información sobre violencia en la pareja, violencia intrafamiliar y violencia sexual, así como sobre conocimiento de los recursos públicos existentes.
"El riesgo de sufrir violencia por parte de la pareja o expareja se multiplica por 2 y 3 veces cuando se tiene una enfermedad mental grave, y se incrementa también el riesgo de sufrir violencia procedente de otras personas de la familia distintas de la pareja"
El riesgo de sufrir violencia por parte de la pareja o expareja se multiplica por 2 y 3 veces cuando se tiene una enfermedad mental grave, y se incrementa también el riesgo de sufrir violencia procedente de otras personas de la familia distintas de la pareja. Alrededor del 80% de las mujeres con enfermedad mental grave que han estado en pareja han sufrido violencia psicológica, física o sexual en algún momento de su vida adulta. Alrededor del 60% de las mujeres con enfermedad mental grave que han estado en pareja han sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida adulta.
 
El 42% de las mujeres con enfermedad mental grave que están viviendo violencia en la pareja no la identifican como tal, y en más de la mitad de las ocasiones no se lo han contado a su psiquiatra ni han adoptado ninguna otra medida.
 
Para el empoderamiento de las mujeres, y prevención y sensibilización sobre violencia, es necesario, trabajar en el empoderamiento de las mujeres para que puedan identificar y poner fin a las relaciones violentas, y para que sitúen las agresiones vividas, y la violencia contra las mujeres en general, en el contexto de una sociedad machista. Realizar talleres en los que participen solo mujeres también es esencial.
 
La violencia machista es un hecho muy frecuente en la vida de las mujeres, además, tener una enfermedad mental multiplica, insistimos, de 2 a 3 veces el riesgo de sufrir violencia que tenemos todas las mujeres. El 26% de las mujeres con enfermedad mental grave han sufrido violencia sexual en la infancia. 
 
La violencia machista contra las mujeres es la manifestación más grave de las relaciones de desigualdad entre mujeres y hombres en nuestra sociedad. La violencia machista contra las mujeres puede provenir de la pareja o expareja, de otro miembro de la familia, o bien de cualquier otra persona.
 
Puedes descargarte la guía en este enlace
 
 
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