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Generosidad

domingo, 02 de octubre de 2016Generosidad Nº18 - Noviembre 2016

Boletín digital informativo sobre género y discapacidad

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Protagonistas

Blanca Gutiérrez Valdivia, experta en Sociología Rural y Urbana, urbanista feminista de la cooperativa Col.lectiu Punt 6

“La accesibilidad se aborda solamente desde lo técnico y con eso parece que está solucionado, pero no es así. Es necesario realizar otro tipo de reflexiones más profundas"

02/11/2016

Col.lectiu Punt 6 es una cooperativa feminista formada arquitectas y sociólogas que realiza un trabajo interdisciplinar. Surgió en el año 2006 como grupo informal hasta llegar a constituirse en una cooperativa poco tiempo después. Aunque, como señala Blanca Gutiérrez Valdivia, “ganarse la vida como arquitectas feministas no es nada fácil, y más aún cuando se tiene la etiqueta de feminista”, Col.lectiu Punt 6 ha desarrollado un trabajo muy importante en los últimos años centrado en repensar los espacios en todas las escalas: desde el espacio doméstico, el espacio comunitario y el espacio público, e incorporando una perspectiva de género interseccional.

Blanca Gutiérrez Valdivia, experta en Sociología Rural y Urbana, urbanista feminista en la cooperativa Col.lectiu Punt 6  Colec.tiu Punt 6 trabaja los espacios desde un enfoque interseccional. ¿Qué significa esto exactamente?
 
No nos gusta hablar de las mujeres como un grupo homogéneo, sino que entendemos que la variable género está cruzada por muchas otras variables, como por ejemplo, la diversidad funcional, la etnia, la identidad sexual, etc. y estas variables se cruzan y generan oportunidades o discriminaciones a la hora de vivir y habitar el espacio y la ciudad. La variable género, que es transversal, es una variable fundamental que conforma a las personas, a sus espacios y a las actividades que desarrollan en su día a día.
 
Y os llamáis Col.lectiu Punt 6 ¿A qué se debe vuestro nombre?
 
Nuestro nombre proviene de la Ley catalana 2/2004, de 4 de junio, de mejora de barrios, áreas  urbanas y villas que requieren una atención especial. Esta ley aparece justo cuando nos estábamos organizando como grupo. Es una norma muy innovadora y progresista en el contexto del estado e incluso a nivel europeo, porque es de las primeras leyes que establece que es preciso trabajar en los barrios con profundidad, no realizando acciones puntuales, sino llevando a cabo proyectos de cuatro años de duración en los que además se trabaje lo económico, lo social y lo urbanístico de manera integral.
"No nos gusta hablar de las mujeres como un grupo homogéneo, sino que entendemos que la variable género está cruzada por muchas otras variables, como por ejemplo, la diversidad funcional, la etnia, la identidad sexual, etc. y estas variables se cruzan y generan oportunidades o discriminaciones a la hora de vivir y habitar el espacio y la ciudad. La variable género, que es transversal, es una variable fundamental que conforma a las personas, a sus espacios y a las actividades que desarrollan en su día a día"
Esta ley se aplicaba a barrios prioritarios, barrios del casco antiguo y polígonos residenciales donde existían carencias. Se comienza realizando un análisis del contexto sobre, por ejemplo, la situación de desempleo y otros posibles problemas sociales y, a partir de esa información, se desarrollan operaciones urbanísticas. Esa ley contiene un punto, precisamente el punto seis, que tuvo mucho impacto en su día, ya que trata el tema de la introducción de la perspectiva de género en los equipamientos y en los espacios públicos. En este caso, como ocurre en muchos otros, la ley fue más progresista que los ayuntamientos y muchas administraciones públicas no supieron cómo aplicar esta perspectiva de género, porque no existía conciencia ni formación en esta materia.
 
¿Tratan las escuelas de arquitectura el tema de género en sus asignaturas o en sus grupos de investigación?
 
Solamente ahora se está tratando más en las escuelas de arquitectura el tema de la perspectiva de género en la construcción de espacios. Hay referentes importantes como por ejemplo Zaida Muxí en Cataluña, que lleva más de diez años trabajando en este ámbito en la universidad. En Madrid está Inés Sánchez de Madariaga y en Valencia Eva Álvarez. Pero es una cuestión todavía muy reciente y estas profesoras se encuentran con problemas en sus respectivas escuelas para abordarla.
 
De hecho, nosotras hemos notado un cambio importante en estos últimos diez u once años en los que venimos trabajando tanto con las administraciones públicas como con las universidades. Ahora se percibe una mayor receptividad, pero hasta hace poco se sostenía que era innecesario introducir este enfoque, porque las ciudades, se suponía, son iguales para todas las personas.
 
¿Por qué ha tenido lugar este cambio de actitud?
 
En nuestro caso Col.lectiu Punt 6 lleva involucrado en este sector once años y hay muchos trabajos que demuestran que es necesario trabajar desde la perspectiva de género. Obviamente esta preocupación no surge por generación espontánea. Ha sido un periodo de toma de conciencia de los problemas que tienen las mujeres en el espacio público y que los hombres no tienen que enfrentar.
 
La disciplina como tal, que viene de la geografía, surge en los años 70 y en España los primeros trabajos se realizan a finales de los ochenta y principios de los noventa. Desde la sociología y la antropología se han llevado a cabo muchos estudios y ya hay experiencias que permiten concluir que esas diferencias y desigualdades son reales. Lo que ocurre es que en el mundo de la arquitectura este enfoque es mucho más reciente.
 
Nosotras desde el ámbito de la Universidad y de lo profesional hemos hecho mucho trabajo en este tiempo. También hay que resaltar la labor desarrollada por el colectivo de mujeres urbanistas aquí en Madrid en los años 90 y también en el País Vasco.
"Ya hay mucho contenido teórico, pero falta más contenido práctico, estudios empíricos de metodología. Lo abstracto y teórico es muy difícil de plasmar en el día a día para las administraciones. Ocurre como con la accesibilidad, que se aborda solamente desde lo técnico y con eso parece que está solucionado, pero no es así, es necesario realizar otro tipo de reflexiones más profundas"
Lo que sí se aprecia es que hay mucho contenido teórico, pero falta más contenido práctico, estudios empíricos de metodología. Lo abstracto y teórico es muy difícil de plasmar en el día a día para las administraciones. Ocurre como con la accesibilidad, que se aborda solamente desde lo técnico y con eso parece que está solucionado, pero no es así, es necesario realizar otro tipo de reflexiones más profundas.  
 
Una cuestión sobre la que hay que trabajar con detenimiento es el tema de las escalas, por ejemplo. Cuando se diseña una casa, no se puede obviar que esa casa se encuentra en un entorno determinado y ese entorno se tiene que comunicar con una escala más grande de territorio. Así las cosas que se planteen deben ser siempre transversales a las diferentes escalas de territorio porque si no pierde todo sentido.
 
En Col.lectiu Punt 6 hemos trabajado mucho sobre criterios de seguridad. Imaginemos que se plantea una parada de transporte que es plenamente accesible, pero al salir a la calle, en un radio de cinco metros, ya no hay nada accesible. Nosotras trabajamos la seguridad en diferentes espacios. Puede ser que el diseño de una parada de transportes haya sido trabajado muy bien, se hayan instalado espejos, cristales transparentes y exista una buena iluminación, pero de nada sirve si ésta se sitúa en un sitio potencialmente peligroso. Es un gran error tratar el urbanismo como cajones compactos, como si fueran piezas de lego que no guardan relación entre sí. Esta no es una buena manera de trabajar.
 
Te has referido al tema de la seguridad de las mujeres en la ciudad. Conocemos diversas experiencias ensayadas en diferentes países, como por ejemplo los denominados “vagones rosas” en el transporte público en algunos países latinoamericanos, en los que solo pueden viajar mujeres, como medida de prevención de agresiones sexuales. Una iniciativa de estas características sería impensable en España. ¿Varía mucho el abordaje de los temas de seguridad en función del contexto en el que nos encontremos?
 
Bueno, las mujeres que no quieren ir en un vagón mixto pueden ir en ese vagón especial, pero esa no puede ser una solución aislada, además es necesario establecer medidas para que las mujeres que quieran ir en un tren normal puedan hacerlo. Hay que realizar  campañas, poner a disposición de las mujeres un teléfono de atención e impulsar una normativa contundente sobre agresiones sexuales. Para nosotras esto solo tiene sentido si la implantación de vagones específicos va acompañada de otras medidas, porque de lo contrario lo único que estaremos haciendo es contribuir a victimizar a las mujeres y a segregarlas de los espacios.
 
Col.lectiu Punt 6 además ha trabajado desde un enfoque interseccional desde el principio, tomando en consideración la edad. En relación al tema de la seguridad tratamos de trabajar de una manera integral, porque generalmente la seguridad en la ciudad se analiza desde la perspectiva del crimen, desde lo tipificado en el código penal como vandalismo, robo, etc. Pero hay otro tipo de violencias que quedan fuera, que no están tipificadas, como pueden ser la violencia simbólica, las agresiones verbales, que te toquen en un medio de transporte y eso no se trabaja tanto desde las instituciones.
Diseño de arquitectura donde se incluye el género interseccionalmente"Si alguien me pregunta a mí qué me da miedo en la ciudad yo contestaría que, a veces, cuando llego tarde a casa, si voy por una calle en la que no hay gente, temo que me puedan agredir sexualmente. Si se le pregunta a mi abuela, ella respondería que le preocupa el semáforo que hay delante de su casa porque cambia muy rápido y no le da tiempo a cruzar y teme ser atropellada. Esa es también una dimensión de la seguridad en la ciudad"
También hay otras cuestiones que no son consideradas violencia pero que hace falta también abordarlas de manera integral. Si alguien me pregunta a mí qué me da miedo en la ciudad yo contestaría que, a veces, cuando llego tarde a casa, si voy por una calle en la que no hay gente, temo que me puedan agredir sexualmente. Si se le pregunta a mi abuela, ella respondería que le preocupa el semáforo que hay delante de su casa porque cambia muy rápido y no le da tiempo a cruzar y teme ser atropellada. Esa es también una dimensión de la seguridad en la ciudad. Y es asimismo una cuestión de libertad porque si no te sientes segura para utilizar un espacio público, para cruzar una calle o para transitar por un lugar  a una determinada hora, están coartando tu libertad de vivir en la ciudad.
 
Por vuestra experiencia ¿Existe muchas diferencias en este ámbito entre las demandas que expresan las mujeres en función de su nivel económico, origen étnico, discapacidad...?
 
Hemos realizado trabajo en el estado español, pero también en la India y en América Latina, en Argentina y Uruguay concretamente. Las mujeres expresan siempre preocupaciones muy similares, sea el contexto que sea, independientemente de su clase social o de su origen étnico. Aquí la transversalidad de género, es decir, el tipo de tareas y la manera en que han sido socializadas las mujeres, implica que centren sus preocupaciones en cuestiones muy parecidas.
 
Otro tema clave a trabajar es la participación. Nosotras somos defensoras de la participación aunque somos conscientes que la participación en sí misma no incluye el género, por lo que es necesario realizar un esfuerzo para incluir esta perspectiva.
 
Hay que tener en cuenta que los hombres al estar más socializados para poder expresar libremente en público sus opiniones sin temor a ser cuestionados, llegan a dominar los espacios, los foros. Las mujeres, sin embargo, sí nos sentimos cuestionadas y por eso es difícil aún que hablen en un foro público grande.
 
Así que somos partidarias de crear grupos comunes donde puedan participar hombres y mujeres y, al mismo tiempo, grupos sectoriales donde las mujeres puedan trabajar ellas solas y decir lo que consideren, porque hemos comprobado que en estos foros de mujeres surgen otro tipo de demandas. Además, también hemos apreciado que los hombres hablan más de manera individual y las mujeres hablan por el hijo o la hija que cuidan, por la señora mayor, por la vecina del quinto, porque es un ciclo de vida cotidiana diferente al de los hombres.  
"Los hombres hablan más de manera individual y las mujeres hablan por el hijo o la hija que cuidan, por la señora mayor, or la vecina del quinto, porque es un ciclo de vida cotidiana diferente al de los hombres"
  
Esto tiene mucho que ver con la manera en la que concebimos el espacio productivo y reproductivo en el modelo de cuidad capitalista…
 
Exacto. Consideramos que hay cuatro esferas a tener en cuenta: la esfera de lo productivo, lo reproductivo, la esfera de lo comunitario (participación política y la participación de colectivos) y la esfera de lo personal, que es muy importante porque muchas veces olvidamos que necesitamos espacios para el autocuidado. En el marco de una sociedad capitalista todo, absolutamente todo, los horarios -porque el tiempo y el espacio van de la mano- está pensado para servir a este modelo, pero no para el resto de esferas.
 
El ámbito reproductivo está poblado por mucha gente que no está activa laboralmente, que no tiene un empleo (personas jubiladas, personas con incapacidades laborales, desempleadas, niños, niñas. etc.) En lo productivo puedes estar pero también puedes no estar. En lo reproductivo están todas las personas, es algo que incumbe a todo el mundo, con diferente carga y responsabilidad, pero ahí estamos todas y todos. Si una persona va a comprar el pan, está realizando una tarea de reproducción, hacerte la comida también lo es, pero seguimos sin percibirlo así.
 
La cuidad debe ser el soporte físico que acompañe estas tareas. Tradicionalmente se ha enseñado que hay dos espacios, lo público y lo privado, y que lo reproductivo se da en el ámbito de lo privado. Esto ha producido que tengamos ciudades que no están diseñadas para acompañar y dar un soporte a todas las necesidades de lo reproductivo.
"Es así como la misma ciudad, enfocada a la producción, aísla y margina a quienes no participan en el mercado laboral y te califican como persona no válida para la sociedad, sin que se otorgue visibilidad a las contribuciones que desde lo reproductivo se realizan"
Hay muchas actividades de cuidado que se llevan a cabo en el espacio público pero ese espacio no está preparado para ello. Y no solo hay que hablar de los espacios, sino también de los horarios, de los recorridos que se priorizan, todo esto está pensado para servir al sistema capitalista. Es así como la misma ciudad, enfocada a la producción, aísla y margina a quienes no participan en el mercado laboral y te califican como persona no válida para la sociedad sin que se otorgar visibilidad a las contribuciones que desde lo reproductivo se realizan.  
 
Esto es muy relevante para las mujeres con discapacidad, sobre todo las que presentan discapacidades más severas, que no se ven incluidas ni en el modelo productivo ni en el reproductivo, porque tampoco se reconocen las tareas de reproducción que efectivamente realizan, siendo ésta una gran trampa. ¿Habéis tenido la oportunidad de trabajar con mujeres con discapacidad o con alguna de sus organizaciones?
 
En Cataluña hemos trabajado con mujeres con discapacidad feministas a través de “Ca la Dona”, que es una organización que agrupa a entidades de mujeres. Colaboramos con Dones no Estàndards, por ejemplo. Una cuestión que queremos incorporar en nuestro trabajo es la dimensión de las discapacidades relacionadas con la salud mental. Por ejemplo, ante un problema de claustrofobia el hecho de que un ascensor sea o no trasparente puede determinar que sea utilizado o no. Tenemos que tomar en consideración las experiencias de las personas que tienen fobias o, por ejemplo, las de las personas con diferentes trastornos de su salud mental o con autismo.
Logotipo de Col.lectiu Punt 6"Una cuestión que queremos incorporar en nuestro trabajo es la dimensión de las discapacidades relacionadas con la salud mental. Por ejemplo, ante un problema de claustrofobia el hecho de que un ascensor sea o no trasparente puede determinar que sea utilizado o no"
Revisar cómo abordamos la señalética y los colores para las personas con discapacidad intelectual, de qué manera están indicados los espacios es también clave en nuestra labor. Todos estos temas apenas si han sido estudiados. También es muy necesario crear indicadores que sirvan para medir la calidad de vida de las personas -mujeres y hombres- que muestren que efectivamente nosotras vivimos peor porque nuestras necesidades en la ciudad no son tomadas en cuenta.  En este sector es preciso trabajar con indicadores, variables, estadísticas que den fiabilidad a tu trabajo también.  
 
El tema de la señalética es una cuestión importante, porque vivimos en ciudades con muchísimos estímulos visuales y muy poca información relevante que nos oriente para trasladarnos en el espacio allí donde nos interesa. ¿Cómo abordáis esta cuestión desde Col.lectiu Punt 6?
 
Sí, la ciudad está llena de estímulos, pero sin embargo los estímulos necesarios que te ayudan a orientarte en un barrio, a saber dónde se encuentran los lugares que te interesan, los equipamientos públicos siguen siendo escasos o inexistentes. Sin embargo, sí hay información que muestra dónde se encuentran las zonas turísticas. Por todo ello es necesario una señalética que indique donde está el equipamiento público, qué servicios públicos puedes usar, qué centro de salud, está cerca, dónde se encuentra el centro cultural del barrio, etc.  Hace falta visibilizar la vida cotidiana de las y los habitantes de los barrios.
 
En los últimos años ha habido una eclosión de iniciativas que han apostado por la movilidad sostenible. La implantación de los carriles bici es buen ejemplo de ello ¿Qué valoración harías de este tipo de soluciones alternativas al trasporte tradicional?
 
Aquí habría que hacer alusión a aquellas redes de carril bici situadas en zonas peatonales y que no están diseñadas tomando en consideración criterios de accesibilidad universal. Es un problema usar el espacio peatonal para ello. Hay otros proyectos y redes de carriles bici en las ciudades donde se ha utilizado la calzada estableciendo medidas de seguridad para quienes se trasladan en bicicleta.
"Los carriles bici están construidos de manera muy peligrosa para personas que no tienen una movilidad estándar. En Barcelona se está empezando a cambiar para que las personas usuarias de bicicletas no compitan con las y los peatones. La movilidad peatonal debe ser la que se privilegie, ya que por ahí va todo el mundo independientemente de cuál sea la forma en la que se desplace"  
En relación al tema de la movilidad sostenible, por ejemplo, los carriles bici están construidos de manera muy peligrosa para personas que no tienen una movilidad estándar. En Barcelona se está empezando a cambiar y se están trasladando para que las personas usuarias de bicicletas no compitan con las y los peatones. La movilidad peatonal debe ser la que se privilegie ya que por ahí va todo el mundo independientemente de cuál sea la forma en la que se desplace.  
 
En ocasiones se justifica el cumplimiento de criterios de movilidad sostenible o de accesibilidad con algún tipo de acción pero que en realidad está mal ejecutada. Ejemplo de ello son rampas mal diseñadas o carriles bici que aparecen y desaparecen sin señalización... También hay que prestar especial atención a la cuestión del mantenimiento y su iluminación.
 
Para finalizar, ¿existe alguna ciudad, algún barrio que puedas poner como ejemplo de construcción democrática del espacio con perspectiva de género?
 
Quizá podría mencionarte el distrito Mariahilfer, el Distrito 6, en la ciudad de Viena. Allí llevaron a cabo un plan piloto para incorporar la perspectiva de género en el diseño de este barrio con el fin de mejorar la percepción de seguridad, mejorar la accesibilidad, mejorar los espacios públicos, la señalética y la iluminación. 
 
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