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Generosidad

miércoles, 01 de febrero de 2017Generosidad Nº21 - Febrero 2017

Boletín digital informativo sobre género y discapacidad

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Reportaje

El empoderamiento de las mujeres con discapacidad

01/02/2017

Ya en la IV Conferencia Mundial sobre los Derechos de las Mujeres, que tuvo lugar en Beijing en el año 1995, se abordó el tema del empoderamiento a través su Declaración y Plataforma de Acción adoptada por 189 países. No es casual que dos años después de esta Conferencia apareciese el ‘Manifiesto de las Mujeres con Discapacidad de Europa’, adoptado en Bruselas el 22 de febrero de 1997. Este Manifiesto constituyó una importante llamada de atención por parte de las mujeres con discapacidad organizadas a nivel europeo.

Detalle del objetivo 5 de desarrollo sostenible
A este primer manifiesto le siguió, años más tarde, un segundo manifiesto, fruto de una reflexión más madura acerca de las reivindicaciones de las mujeres y niñas con discapacidad y de la experiencia adquirida en los últimos años de lucha. 

En la IV Conferencia Mundial sobre los derechos de las Mujeres, que tuvo lugar en  Beijing en el año 1995, se abordó el tema del empoderamiento, a través su Declaración y Plataforma de Acción, adoptada por 189 países. El Objetivo estratégico G.1 de la Plataformas, hacía mención a la necesidad de adoptar medidas para garantizar la igualdad de acceso y participación plena de la mujer en las estructuras de poder y en la toma de decisiones. Asimismo, el Objetivo estratégico G.2 se centraba en aumentar la capacidad de las mujeres para participar en la toma de decisiones y el liderazgo.
 
No es casual que dos años después de la Conferencia de Beijing apareciese el ‘Manifiesto de las mujeres con discapacidad de Europa’, adoptado en Bruselas el 22 de febrero de 1997 por el Grupo de Trabajo sobre la Mujer frente a la Discapacidad del Foro Europeo de la Discapacidad, producto de la revisión de las recomendaciones del Seminario de Personas Expertas de las Naciones Unidas sobre Mujeres con Discapacidad celebrado en Viena en 1990, y de la aplicación de las Normas Uniformes de la ONU sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad.
 
Este manifiesto constituyó la primera llamada de atención que realizaban las mujeres con discapacidad organizadas a nivel europeo. Aunque en este documento, no se hacía mención expresa al empoderamiento, sin embargo reivindicaba claramente el derecho de todas las mujeres con discapacidad a ser informadas sobre sus derechos humanos para poder tomar sus propias decisiones.  Además, el punto 8 abordaba en profundidad el tema de la capacitación, preparación de líderes y la participación en la toma de decisiones.
 
Tuvo que pasar más de una década para ver la luz el ‘2º Manifiesto de los Derechos de las Mujeres y Niñas con Discapacidad de la Unión Europea'. Una herramienta para activistas y responsables políticos’, adoptado esta vez Budapest los días 28 y 29 de mayo de 2011 por la Asamblea General del Foro Europeo de la Discapacidad, a propuesta de su Comité de Mujeres y con el respaldo del Lobby Europeo de Mujeres. Se trata de un compendio de reivindicaciones fruto de una reflexión más madura y de la experiencia adquirida en los últimos años en la tarea de reivindicar los derechos humanos de las mujeres con discapacidad. 
 
Esta vez sí se habla de empoderamiento, concretamente, en el punto 14 del Manifiesto, sobre el “Empoderamiento y el liderazgo” y se hace referencia  al artículo 29 de la ‘Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad’ de Naciones Unidas, en virtud del cual se debe garantizar los derechos políticos de las personas con discapacidad, así como la posibilidad de gozar de ellos en igualdad de condiciones con las demás. 
 
Para conseguirlo es necesario velar porque este derecho fundamental no se viole en el caso de las mujeres con discapacidad, asegurando su participación plena y efectiva en la vida política y pública, incluidos su derecho y su posibilidad de votar y ser elegidas. 
 
El Manifiesto continúa exigiendo el pleno acceso a la información, entendido como un derecho democrático de todas y cada una de las personas que componen la sociedad. En este sentido, las mujeres con discapacidad deben tener acceso a toda la información que necesiten y deseen para poder ejercer sus derechos legales, políticos y humanos. Además, la transparencia de los procesos e instituciones políticos resulta esencial para ello. 
"El ‘2º Manifiesto de los Derechos de las Mujeres y Niñas con Discapacidad de la Unión Europea. Una herramienta para activistas y responsables políticos’ denuncia abiertamente que  muchas mujeres y niñas con discapacidad siguen quedando al margen de todos los movimientos de derechos humanos"
Otra reivindicación plasmada en este 2º Manifiesto se centra en la denuncia de que muchas mujeres y niñas con discapacidad siguen quedando al margen de todos los movimientos de derechos humanos. Por ello se exige que los Informes Periódicos de los tratados de derechos humanos pertinentes de la Unión Europea y sus estados miembros incluyan información sobre las mujeres y niñas con discapacidad de oficio, en relación con cada uno de los derechos, incluyendo la situación actual de hecho y la situación de derecho, información sobre las medidas tomadas para mejorar su situación, así como las dificultades y obstáculos que hayan tenido, especialmente en el ámbito rural. 
 
Esta práctica debe extenderse a todas las instituciones que trabajen en la defensa de los derechos humanos tanto en el marco europeo, como en el nacional, incluidas las organizaciones representativas de personas con discapacidad y sus familias, de mujeres en general o de mujeres con discapacidad. 
 
La autodefensa activa de las mujeres con discapacidad en los programas generales dirigidos a su atención a parece también como una demanda de las mujeres con discapacidad de Europa, así como el establecimiento de redes sociales de apoyo y asistencia jurídica entre iguales. 
 
La introducción de una doble transversalidad de género y discapacidad en todas las políticas públicas de igualdad de la Unión Europea es una petición contenida en el Manifiesto, de tal manera que, las estructuras, programas, acciones e iniciativas de la Unión Europea y las correspondientes de sus estados miembros sirvan para ayudar a las mujeres con discapacidad en su empoderamiento y a aumentar las posibilidades de tomar parte activa en el desarrollo de sus sociedades. También se reclama que los organismos europeos y nacionales para la promoción de la condición de las mujeres sean reforzados y cuenten con la participación de mujeres con discapacidad, asegurando que en sus mecanismos de participación y consulta no exista una infra representación de las mujeres con discapacidad; sobre todo, en las cuestiones que les afectan directamente. 
Gráfico de los objetivos de desarrollo sostenible"La autorrepresentación de las propias mujeres con discapacidad en todos los foros es fundamental a la hora de dar voz a sus demandas. Su empoderamiento, entendido como la capacidad de las mujeres para incrementar su auto-confianza, así como su poder y autoridad de manera que puedan decidir en todos los aspectos que afectan a su vida, es una necesidad urgente"
La autorrepresentación de las propias mujeres con discapacidad en todos los foros es fundamental a la hora de dar voz a sus demandas. El empoderamiento de las mujeres con discapacidad, entendido como la capacidad de las mujeres para incrementar su auto-confianza, así como su poder y autoridad de manera que puedan decidir en todos los aspectos que afectan a su vida, se convierte de esta manera en la necesidad urgente del momento, dado que ni la sociedad, ni los poderes públicos, ni los movimientos de mujeres, ni tampoco los de las personas con discapacidad, reconocen verdaderamente sus necesidades e intereses. 
 
Para conseguirlo se establecen una batería de posibles medidas, entre las que destacan: 
 
- Apoyar y fortalecer las organizaciones, redes y grupos dirigidos y gobernados por las mujeres con discapacidad en la defensa de sus propios intereses colectivos, tal y como ellas mismas los definan, sin perjuicio de su presencia a través de organizaciones mixtas o específicas. 
 
- Poner en marcha programas especiales de mentorado en los ámbitos local y regional de los distintos países europeos, en los que mujeres pertenecientes al movimiento de las personas con discapacidad se apoyen mutuamente a lo largo de las distintas etapas de desarrollo y empoderamiento personales.
 
- Dar visibilidad a la presencia de mujeres con discapacidad en las diferentes organizaciones que se ocupan de cuestiones de discapacidad, asuntos sociales, política y sociedad en general. 
 
- Ejecutar proyectos específicamente diseñados con este fin, además de tomar medidas financieras especiales que aseguren su participación.
 
- Incluir la representación paritaria de mujeres y hombres en la toma de decisiones de las estructuras orgánicas de las organizaciones sociales representativas de la discapacidad (como es por ejemplo, el Foro Europeo de la Discapacidad), incluyendo la designación de personas candidatas a los distintos puestos directivos y representativos de las organizaciones.
 
- Garantizar la presencia de mujeres con discapacidad en las organizaciones de mujeres.
 
- Impulsar la presencia de mujeres con discapacidad en las delegaciones nacionales a las reuniones, conferencias y comisiones internacionales que se convoquen tanto sobre asuntos relacionados con la mujer como sobre las personas con discapacidad.
 
- Capacitar a mujeres y niñas con discapacidad para el liderazgo como mecanismo para ayudarles a mejorar la autoestima, fomentar su autonomía y para alcanzar posiciones de responsabilidad que las conviertan en miembros plenamente integrados de sus comunidades, además de fomentar su participación en el reparto de poder en todos los niveles de la sociedad y en todos los países, especialmente en asuntos de interés público.
 
- Las distintas organizaciones regionales europeas y las estructuras de la ONU deben ayudar a las mujeres con discapacidad a formarse para el liderazgo a través de la elaboración de currículos modelo por parte de la OIT, la FAO y la Unesco, para que puedan ser utilizados en los diferentes niveles de liderazgo, en todos los países y a través de la cooperación técnica. Se debe hacer todo lo posible por animar a las mujeres con discapacidad a que sean formadoras.
 
El empoderamiento de las mujeres en los Objetivos de Desarrollo del Milenio y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible 
 
En el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015) de Naciones Unidas, el Objetivo nº 3 volvía a insistir en esta cuestión, planteando metas destinadas a promover la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de las mujeres. Por su parte los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aprobados en 25 de septiembre de 2015 en la Cumbre Mundial sobre desarrollo Sostenible celebrada en la sede de Naciones Unidas en Nueva York,  recoge en el Objetivo 5 la obligación de lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas.
"La agenda de Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible propone, entre otras medidas, garantizar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles de la adopción de decisiones en la vida política, económica y pública"
Para alcanzarlo la agenda de Naciones Unidas propone, entre otras medidas, garantizar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles de la adopción de decisiones en la vida política, económica y pública. 

 

ALGUNOS DATOS

 
Según datos oficiales de Naciones Unidas sólo un 22,8 por ciento de las personas que detentan un cargo de representación en los Parlamentos nacionales son mujeres en junio de 2016, lo que significa que la proporción de mujeres parlamentarias ha aumentado muy lentamente desde 1995, cuando se situaba en un 11,3 por ciento.
 
En enero de 2017, 10 mujeres son Jefas de Estado y hay 9 Jefas de Gobierno 
Ruanda es el país con mayor número de parlamentarias (un 63,8 por ciento de los escaños de la cámara baja) 
 
A escala mundial, en junio de 2016 había 38 Estados donde las mujeres representan menos del 10 por ciento del total de los parlamentarios en cámaras individuales o cámaras bajas, incluyendo cuatro cámaras sin presencia femenina.
"Según datos oficiales de Naciones Unidas sólo un 22,8 por ciento de las personas que detentan un cargo de representación en los Parlamentos nacionales son mujeres en junio de 2016, lo que significa que la proporción de mujeres parlamentarias ha aumentado muy lentamente desde 1995, cuando se situaba en un 11,3 por ciento"
Siguen existiendo diferencias importantes en los porcentajes promedio de parlamentarias según las regiones. En junio de 2016 se registraban los siguientes porcentajes: Cámaras individuales, bajas o altas: países nórdicos 41,1 por ciento; Américas 27,7 por ciento; Europa (excluidos los países nórdicos) 24,3 por ciento; África subsahariana 23,11 por ciento; Asia 19,2 por ciento; países árabes 18,4 por ciento; y la región del Pacífico 13,5 por ciento.
 
En junio de 2016 solo dos países tienen un 50 por ciento o más de mujeres en el Parlamento, ya sea en cámara individual o baja: Ruanda con el 63,8 por ciento y Bolivia con el 53,1 por ciento. No obstante, un número más elevado de países ha alcanzado el 30 por ciento o más de representación femenina. En junio de 2016, 46 cámaras individuales o bajas estaban compuestas en más del 30 por ciento por mujeres, incluyendo 14 de África Subsahariana y 11 de Latinoamérica. 
 
Fuera de esos 46 países, 40 han aplicado algún tipo de cuotas (cuotas de las personas candidatas o plazas reservadas), abriendo un espacio para la participación política de las mujeres. El balance de género en la participación política y la toma de decisiones es un objetivo acordado a nivel global y establecido en la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. 
 
Hay una evidencia creciente y establecida de que el liderazgo de las mujeres en los procesos políticos y de toma de decisiones mejora dichos procesos. Las mujeres demuestran un liderazgo político trabajando dentro las filas de los partidos en los grupos parlamentarios de las mujeres, incluso en los ambientes políticos más reacios, y defendiendo asuntos de igualdad de género, como la baja paternal y el cuidado infantil, las pensiones, las leyes de igualdad y reformas electorales, y la eliminación de la violencia de género.
 
No hay datos que ofrezcan información sobre la situación y posición de las mujeres con discapacidad en cargos de responsabilidad política en el mundo. 
 
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